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miércoles, 20 de mayo de 2015

EL SUPER LU – La despedida.


Queridos lectores, tal vez algunos de ustedes sepan de quien quiero hablar hoy, se que no soy constante escribiendo en el blog, pero un Super Heroe como el merece tener su digna despida.


Creo que él era el único que supo mi identidad y se llevo el secreto al cielo, si al cielo eso dije, porque estoy seguro que se gano con justa razón un lugar en ese espacio donde solo las personas de corazón bueno van, ya no recuerdo ni como llegue a conocer a Lu pero me sentí tan igual a él, que cuando el partió sentí que yo también me fui, Luego en mi mente vinieron sus palabras: Hey sonríe y no importa lo que los demás te digan tu sigue adelante, no se dé donde sacaste tanta fortaleza, de donde desprendías tanta alegría, lei  muchos de los post que te escribieron para despedirte, realmente mucha gente te ama mi pequeño Lu, se que a todos nos vez desde el cielo, así que ayúdanos a ser tan fuertes como tú.


Bueno a lo que voy, era una etapa de mi vida en que había asimilado mi condición de VIH, por eso decidí crear  el blog, no para ayudar a las personas con el tema del VIH, creo que para esos existen varias páginas como (No estamos Solos) solo se que Lu fui el primero en creer en mis escritos, invitándome asi a escuchar su programa de radio y quería también que yo llegue a conducir su espacio en los momentos que él no podía, Lu estaba en todas, Un blog muy ameno, activista de diversos lugares, locutor de radio, El súper amigo que todos deseamos tener.


El era aquel que cuando estabas triste sabia reanimarte, era muy soñador, me sentía identificado con él, creía en el Amor, era feliz viendo a Dos personas que se aman juntos y espera que un verdadero caballero llegue y le regale su tan ansiada rosa Azul.


Recuerdo que varias veces me dijiste para vernos y nunca pude hacerlo, cuanto me arrepiento en verdad, creo que hubiésemos sido los mejores amigos, perdóname mi pequeño Lu, te llegue a ver en persona en la Marcha, pero por chuncho no te salude, te debo muchos abrazos, algún día te los daré en el cielo.


MIEDO Y CULPA


Cuando unos días antes leí tu post diciendo que ibas entrar a sala de operación y querías que oren por ti porque tu si tenias miedo, no lo  hice no ore por ti y  pido que me perdones, porque merecías mi oración y la de muchos, perdóname porque no estuve ahí cuando tuviste miedo, ahora yo también tengo miedo amigo, por que saber que partiste me hace sentir tan vulnerable, si tu que eras fuerte y siempre sonreías te fuiste yo como podría sobrevivir, Lu yo me veía reflejado en ti, créeme que me encerré en mi cuarto y llore hasta más no poder, pero sé que quieres que ahora yo sonría por ti.




No soy tan fuerte como tu amigo, pero seguiré luchando por ti, porque tu sabias cocinar buenas ideas en tu blog, yo apenas escribo mis vivencias, gracias por no juzgarme, gracias por tu amistad , gracias por ser mi SUPER HEROE.

lunes, 28 de abril de 2014

Cuando Conocí un chico en la cárcel y le conté que soy vih ::: IV PARTE ::::


En mis relatos nunca les dije como le conté a Pedro que tenia VIH, pues tenía cierto temor  de contarle a un presidiario sobre mi condición, como reaccionaria,  que hiciera daño, pero me ponía a recordar que cuando estuve hospitalizado por anemia severa producto de los medicamentos, era él quien me acompañaba por medio de sus mensajes y sus llamadas inesperadas.  Me decía: bebita, en verdad quisiera estará tu lado cuidándote, dándote de comer, tu sabes que lo haría, extraño tenerte  lejos, hacerte mía.

 No me importaba tanto que me tratara como si fuera mujer, ante sus ojos sabia que para él era mujer, entre los mensajes, le mande una indirecta, que tenía miedo, que por haber sido alguien muy sexual pudiera haber contraído algo y que había salido una herida en la boca.

Si esa herida era sífilis, felizmente la detecte a tiempo y no me trajo ninguna complicación, Pedro me dijo que eso no iba cambiar lo que sentía por mí, que muy aparte de sentir deseos por mí, realmente real mente le importaba mucho como persona, eso me animo a dar el siguiente paso.

Después de ya estar recuperado y haber salido del hospital, aun con un poco de debilidad, prepare un rico seco de pollo y me fui de visita a la cárcel, para ver a Pedro. Se alegro mucho al verme, pero me dijo que era mejor no besarnos hasta estar bien curado de la sífilis, de todas maneras el no dejaba de hacer notar sus ganas poseerme, ni bien había llegado se había empalmado y no podía ocultar su rico bulto, me hizo recostarme en su pecho y dormirme con mi mano en su dentro de su paquete.

Pedro es un chico posesivo y sabia que el estando dentro y yo fuera, podía  estar con otros y esa idea no le gustaba, me quería solo para él, siempre le dije que no quería que deje marcas, eso siempre quiso hacerlo pero no le dejaba, hasta que en mi descuido me sujeto fuerte y me mordió fuerte las nalgas, en cada lado había dejado su marca y me dijo, el único que vería la marca ahí seria quien quiera tirar contigo así que ni chilles por tu culito es solo mío y dejare esa marca cada semana.

A Pedro le gustaba tenerme desnudo y el también le gustaba estar desnudo conmigo, en verdad no desconfiaba de él,  sabía que si me dormida no me iba robar nunca lo hizo, ese día antes de que termine la visita, le dije que si en verdad no le importaría si yo tuviera una ETS. A lo que él dijo, que esos males ya no son mortales si sabes cuidarte todo estar bien y no importaría, porque  también para existen los condones para cuidarnos.

Fue cuando le dije, que mi resultado no solo había arrojado sífilis sino también VIH,  agache mi cabeza y él me la levanto, me dijo: Porque agachas la cabeza, no por tener eso eres menos que nadie, eres fuerte, tienes que cuidarte, si yo estuviera fuera te cuidaría mucho, pero estoy acá adentro todo depende de ti, y como te dije, el hecho que tengas esto no va hacer que  no quiera hacerte mía, tu sabes que cada vez que vienes muero por penetrarte, no una sino varias beses y  lo seguiré haciendo, ahora la semana que viene no vengas, descansa, voy a pedir que un primo me visite.

Así fue no lo visite la semana que vino ni la otra semana más por miedo, hasta que mensajio y me dijo que por qué no fue que me estaba esperando.

lunes, 25 de noviembre de 2013

En el hospital vencí el rechazo que uno mismo se tiene por ser VIH+


A veces uno se pregunta por qué a uno le pasa tantas cosas, si tan solo quiero amar y ser amado, aunque el amor engaña y te muestra primero una ilusión, que es capaz de solo mostrarte lo que tú quieres ver y no lo que realmente tienes en frente, cuando te das cuenta que te equivocaste,  te sientes como el peor tonto.

Ya les había contado un poco de mi historia con Pedro en el penal, aunque aun no les conté como le dije que tenía VIH, también les conté como mi padre llego a enterarse que tenia este virus y por cosas del destino termine siendo hospitalizado. Tal vez si mi papá no se enteraba antes de que tenia VIH, tal vez ya estuviera en el otro mundo, a pesar de su forma de ser mi padre ha sido el único que me dado la fuerza y el apoyo para que en mi hospitalización pueda recuperarme y hoy este contándoles muchas cosas sobre mí.

Cuando era niño recuerdo que también había sido hospitalizado en varias ocasiones, porque había nacido con la vesícula perezosa pero esos recuerdos eran algo vagos, lo mas recuerdo es que en mi habitación había un chico sin pelo muy sonriente que siempre estaba dispuesto a jugar conmigo pero un día sin más nunca lo volví a ver, creo que padecía de cáncer, ahora volver a estar echado en una cama del hospital solo y siendo inyectado todos los días, en verdad me entristecían, hasta me dolía estar echado, comiendo por necesidad y no por hambre o placer nos hace sentir tan vulnerables.

En el hospital vencí el rechazo que uno mismo se tiene por ser VIH+

Recuerdo que después de 2 días de estar en emergencia, me llevaron a internar en el área de infectologia, era de noche no prendieron las luces de la habitación, mi padre llego solo para dejarme medicinas y se fue, no dormí porque vi que tenía como compañeros a 2 pacientes un VIH en fase terminal y uno que tenía otra cosa que pensaban que era tuberculosis pero era otra cosa, al ver a mis compañeros de cuarto tenía mucho miedo y sentía rechazo por que tenía miedo del paciente en fase terminal, no podía dejar de pensar en que así iba a terminar mi vida ese día, el miedo me invadía y lloraba, tan solo estaba un par de días en el hospital pero ya extrañaba el mundo exterior.

Extrañaba mi cama, mi privacidad, no tenía fuerzas ni para ponerme de pie, me sentía un inútil, porque a mí me estaban pasando esas cosas, si nunca hice mal a nadie, si amo vivir y otros que no les importa su vida la derrochan, estaba molesto, y cuando el otro paciente me miraba solo volteaba a ver la ventana, tenía miedo de verlo, tenía miedo de verme así en un futuro no muy lejano, el primer día en  esa habitación no quise ni comer, veía la comida y me daba asco, pero fue cuando mi papá llego y me dijo que tenía que comer si quiera vivir sino moriré porque mi anemia era severa y solo dependía de mi si vivía.

Conocer al paciente en fase terminal que apenas podía hablar digamos que me ayudo mucho a romper mis miedo, si bien es cierto sentía miedo de estar como él, en ese momento toda la fuerza que había llegado a adquirir y todas las esperanzas que tenia sobre una vida futura se me estaban desvaneciendo y lloraba, lloraba con ganas de volver a ver a mi madre, de que este conmigo, que me abrazara y me cuidara, pero no era posible, ella no está al tanto de mi condición creo que le causaría mucho daño si se entera, es mejor que este en otra ciudad.

Pero como les decía, conocerlo me ayudo a enfrentar mi miedo a ser VIH, ese rechazo que yo sentí al estar cerca de él, era el mismo rechazo que tenían las personas que decían que querían estar conmigo pero al saber de mi condición se alejaban.  Ese rechazo que mi propio padre me mostraba cada vez que me visitaba solo me compraba lo que necesitaba y se iba, me decía que tenía muchas cosas que hacer, pero bueno tenia a acostumbrarme a estar solo, mis únicas compañías iban a ser mis 2 compañeros y Dios.

Me di cuenta como las enfermeras trataban al paciente en fase terminal, como lo bañaban, no eran malas, pero el necesitaba muchas atenciones y no siempre estaban para él, su visita de él era su media hermana, una chica de 30 años aproximada mente, testigo de Jehová, que me conto todo acerca de su hermano, poco a poco le fui perdiendo miedo a él, me pude dar cuenta de su mirada, esa mirada que yo tenía de sentirse solo.

En ocasiones lo trataba de ayudar a comer, o levantándole la cama o alcanzándole algo que él quería, ponía mi celular en radio para que los 3 escucháramos, y desde mi celular paraba conectado en facebook, era la única manera de saber lo que pasaba afuera, era la única manera de seguir en contacto con mis amigos que no sabían lo que tenia.

Por las mañanas salía a caminar por el patio y observaba a los demás pacientes, habían algunos gay muy afeminados me miraban caminar y creo que trataban de hacerme el habla, pero yo miraba mas a los doctores que por cierto estaban más buenos y luego preguntaba a la vigilante quienes eran jajaja, creo que nunca dejare de ser coqueto, mientras caminaba por los alrededores siempre ponía música a alto volumen.

Trataba de ser alegre, mostrar una sonrisa, pero por dentro estaba triste, solo y solo quería que alguien me abrazara, a veces miraba por la ventana y quería huir del hospital, hasta que en esos días por eso misma ventana pude ver un par de loritos, que se pusieron a cantar y me llega un mensaje al celular era Pedro, preguntadme por que no había ido a verlo.

Le dije que había sido hospitalizado de emergencia por estar con anemia y que estaba muy grave, además después de lo que me dijo no tendría por qué volver, el me pidió disculpas, solo quería que reaccionara, que no quería que yo hiciera todo lo que él me decía, quería ver si tenía carácter, pero que si me quería y que me necesitaba, que extrañaba conversar conmigo, que le extrañaba hacerme suyo y que no quería perderme, a lo que le dije, que no sabía cuánto tiempo iba estar encerrado, que en cierta forma entendía como él se sentía en la cárcel, la soledad es un plato de mal sabor que nadie lo debería probar, pero a veces la vida nos obliga a tragárnosla, extrañaba también a Pedro y por medio de sus mensajes al menos me sentía querido, deseado he importante, creo que él sentía lo mismo.

Por medio de mensajes trataba de decirle que el doctor me había detectado algo en la sangre y que tenía miedo a que fuera grave, tenía miedo de tener una ITS, solo me dijo que no tenga miedo que debía ser valiente y que no estaba solo, que él siempre me iba a querer.

No sabía si lo que me decía era verdad o no, pero me aferraba a esa idea para poder recuperar mis ganas de vivir, para poder salir del hospital y para dejar de lamentarme por tener VIH. Ahora que mi familia sabia mi estado sabía que no me verían igual, si antes no les molestaba estaba seguro que ahora me iban a detestar.

Así que solo dependía de mi para levantarme y volver a esa casa y también volver al penal en busca de Pedro.